“Necesitamos pasar del crecimiento al desarrollo”
22/04/2015

La situación del sector autopartista; la agenda de trabajo para el presente año; la sustitución de importaciones y la fabricación de motores en el país, fueron algunos de los temas que El Repuesto analizó con el presidente de AFAC.

“2014 fue un año algo complicado por la caída de la producción automotriz en más de un 20%. Obviamente, hubo autopartistas más afectados de acuerdo al mix de clientes de cada uno. Si el mix tenía una fuerte presencia de las terminales con mayor caída, esos empresarios la pasaron mal”, así sintetizó su opinión el Ing. Raúl Javier Amil, flamante presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes, a quien acompañaba Juan Cantarella, gerente general de la entidad.

-¿Cuál será el eje de su gestión?

-Tenemos un gran desafío en 2015 que es participar activamente en todas las gestiones relacionadas con el nuevo Régimen Automotriz que marcará un poco la pauta de los años futuros. Es un tema que se define excepcionalmente este año, dado que en junio vence al actual Régimen transitorio. Es un tema de agenda muy fuerte y obviamente, otro aspecto es el sindical, dado que nosotros somos paritarios de la UOM.

Estamos en un sector donde cumplimos pautas de calidad y entregas internacionales y la mayoría de nuestros asociados tienen procesos industriales de último nivel. Podemos asegurar productividad, pero no competitividad, porque ésta depende de otros factores del contexto, dado que nosotros no diseñamos la política económica ni la política industrial.

-¿La agenda de trabajo, incluye temas referidos a las terminales y al mercado de reposición?

-Sí, puntualizó Cantarella, tanto los relacionados a las terminales como al mercado de reposición. Por ejemplo, la competencia desleal y el CHAS, sobre lo que se está trabajando con el Ministerio de Industria, además, sobre exportaciones, especialmente lo relacionado con reintegros y eliminación de retenciones.

-¿El tema del CHAS, está referido a los elevados valores establecidos para la certificación de autopartes?

-Estamos tratando la reformulación del Régimen General del CHAS –aclaró Cantarella-, donde hay cuestiones de la reglamentación muy vinculadas al poder de policía que deben corregirse buscando mayor efectividad con los controles en el mercado. También efectuamos reuniones en Industria y en el INTI relacionadas con el incremento en los costos mensuales que impactan notablemente en las empresas del mercado de reposición, en su mayoría PyMEs, tema sobre el que estamos a la espera de respuestas.

-Ing. Amil, la dependencia de lo importado, ¿cómo influye en el sector autopartista?

-Salvo los sistemistas (proveedores de conjuntos complejos por la cantidad de componentes contenidos) que tienen un mayor contenido de importación, los autopartistas tenemos bajo contenido importado. En general, nos abastecemos de materia prima local y le agregamos valor. Obviamente, nuestros costos se ven afectados porque las materias primas principales se mueven al ritmo del dólar, por más que sean nacionales. Acero, plástico y aluminio varían sus precios en función del dólar, afectando nuestra competitividad, sobre todo porque en Argentina el precio de las materias primas principales son más elevados que los internacionales.

-¿Desde el punto de vista de la provisión, no los afecta?

-Si el autopartista tiene que entregar “justo a tiempo” y por otro lado importar componentes, debe tener un aprovisionamiento de varios días de stock para asegurarse luego una provisión fluida en el día a día, lo cual complica el tema. AFAC está realizando gestiones para alivianar estos problemas que afectan a los asociados para la obtención de las DJAI.

Ampliando el concepto, Cantarella explicó que, separaría del problema a los insumos de producción y a los bienes de capital que en general, no tienen problemas últimamente para su importación. Hubo casos puntuales que se solucionaron. Sí, hay más dificultades con las empresas del mercado de reposición que son fabricantes y completan la oferta local con la importación de algunos productos terminados. Si son exportadoras que presentan los programas y hay cierta lógica en los volúmenes a importar con la evolución del mercado, también se puede solucionar, pero existen mayores inconvenientes que para importar insumos de producción.

-En la actualidad, menos del 30% de las autopartes de un vehículo son nacionales, ¿cómo se logra la sustitución de importaciones?

-Es el gran problema de nuestro sector, reconoció Amil. Al tener poca participación por la baja integración local, le reduce nivel a la industria en general. Hay muchas autopartes que se importan por decisiones de las terminales, a pesar de estar la industria nacional en condiciones de abastecerlas. Existen muchas pautas establecidas desde las casas matrices, en trabajar con determinados proveedores y si esos proveedores no están instalados en el país, difícilmente que esa parte se integre. Dependerá de la política industrial argentina de favorecer la radicación de determinado tipo de inversiones y en consonancia con las políticas de las terminales para que se instalen en el país esas empresas que hoy no están, favoreciendo así, vía instalación directa o vía asociaciones, la producción de partes que no se producen localmente.

Hay una gran oportunidad en el sector, dado que existe un bajo porcentaje de integración que debe aumentarse considerablemente en los próximos años. Hace falta un plan fuerte y una política de Estado.

-¿La política implementada por el Gobierno nacional, resultó eficaz para el sector?

-Mirando en promedio los últimos diez años obviamente nosotros a-compañamos el crecimiento de la industria automotriz, pero sin crecer en la participación, la mayoría de los autopartistas crecimos, pero no aumentó nuestra participación. Acompañamos el crecimiento de la industria, pero el porcentaje de participación no varió mucho, con lo cual se saturó la capacidad instalada y hubo algunas inversiones, pero debemos pasar a otra etapa. Ya superamos la etapa de acompañamiento de la industria, falta que los autopartistas instalados en el país podamos crecer porcentualmente en la participación del automotor nacional. Necesitamos pasar del crecimiento al desarrollo. Crecimiento es el aumento de la producción de autopartes acompañando el incremento de la producción de vehículos, desarrollo es tener mayor participación. Queda el gran desafío de quebrar esa barrera de los últimos veinte años, donde se observa una correlación altísima entre la fabricación de automóviles y la importación de piezas. Es un desafío a largo plazo para ir creciendo proporcionalmente en la participación del vehículo terminado. La industria autopartista tiene un alto valor agregado y una calificada mano de obra.

-¿Con una producción cercana al millón de unidades, es utópico hablar de fabricación local de motores?

-El crecimiento de la integración se va a dar cuando produzcamos también las partes de mayor valor. Es difícil plantear la radicación de inversiones en el rubro motor o cajas pensando sólo en el mercado local. Hay que complementarlo con exportaciones para poder lograr la escala necesaria. Hablamos de una producción de un millón de vehículos pero a esa cifra hay que dividirla entre las once terminales radicadas en el país y además, entre los diferentes modelos en fabricación, con lo cual la escala se diluye. Aparte de agregarle una buena parte de contenido nacional, la fabricación de motores derrama actividad, creando una cadena productiva interesante.

-Observando la integración de su Consejo Directivo, AFAC aparece como una entidad representativa de empresas dedicadas a equipo original…

-Si lo medimos en cantidad de empresas -respondió Juan Cantarella- tenemos un 50% que, en mayor o menor medida, vende al mercado de reposición. Más de un centenar de nuestros socios comercializan algún producto en el mercado de reposición. Desde el punto de vista de la facturación, hay mayor incidencia de equipo original.

Estamos con muchas acciones tendientes a profundizar el desarrollo del mercado de reposición, afirmó Amil. Existe una percepción generalizada que nuestra Asociación está enfocada a equipo original. Muchas de las gestiones que realizamos para el mercado de reposición no toman estado público, teniendo menos difusión en general, que aquellas dirigidas o relacionadas con las terminales automotrices.

Ing. Amil: “la baja integración local es el gran problema de nuestro sector”.

                                                                                                                                

 


Aparte de agregarle una buena parte de contenido nacional, la fabricación de motores derrama actividad, creando una cadena productiva interesante.



Cantarella: “más de un 50% de nuestros socios venden al mercado de reposición”.

 

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