Mayor apertura comercial automotriz con Brasil
09/09/2019

Los gobiernos de Macri y Bolsonaro acordaron un nuevo convenio por diez años

Cambiemos decidió extender el convenio bilateral automotor por una década. Por cada dólar exportado por la Argentina, se importarán tres desde el país vecino sin impuestos.

El ministro de Producción, Dante Sica, y su par brasileño, Paulo Guedes, perfeccionarán este viernes con su rúbrica la ampliación gradual del coeficiente de intercambio comercial entre ambos países, de 1,5 a 3 –es decir que por cada dólar exportado por la Argentina se importará desde Brasil sin impuestos tres–, valores que se irán actualizando cada dos años.

El objetivo era llegar a una apertura total el año próximo. Se perdonarán sólo por 2020 las multas a aplicar en caso en que las empresas no lleguen a cumplir con el equilibrio previsto. “Resulta positiva la firma del acuerdo por 10 años si la comparamos contra un escenario de libre comercio en 2020, o lo que sería mucho peor, comparando contra un escenario de vacío legal con paralización del comercio y por ende la producción”, aseguró a PáginaI12 Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC).

La buena sintonía personal e ideológica del presidente Mauricio Macri y su par brasileño Jair Bolsonaro explica que se hayan acelerado los tiempos para alcanzar un acuerdo en el sector, dejando a la próxima administración un trato por diez años con escaso margen para renegociar. De hecho, se venían firmando acuerdos quinquenales, pero el macrismo acordó extenderlo por diez años.

Tampoco había demasiado margen para estirar los plazos, dado que el último acuerdo firmado por los dos países establecía como fecha límite el año próximo para que se libere completamente el intercambio comercial del sector, algo para lo que la industria argentina no está preparada. Incluso en los últimos años, producto de crisis en ambos países, más destructiva para el entramado industrial argentino, las condiciones de las empresas empeoró respecto de cuando se acordó la fecha de apertura del mercado.

La caída de las importaciones argentinas en medio de la crisis se replica también en las compras a Brasil, las cuales cayeron en los primeros ocho meses del año 41,5 por ciento respecto de igual período de 2018. “Los productos con mayores caídas fueron los automóviles de pasajeros, vehículos de cargas, tractores y autopartes”, señala un informe de Abeceb, el think tank que creó Sica como consultor. En ese documento se responsabiliza a la mejor situación de Btrasil respecto de la Argentina al hecho de que Bolsonaro haya conseguido avanzar en la Ley de Reforma Previsional. Sin embargo, el desequilibrio con Brasil viene de hace mucho tiempo, por los cual el intercambio en materia automotriz está regulado hace cuarenta años.

En la última edición del Acuerdo sobre la Política Automotriz Común celebrado en julio de 2016, se estableció un flex (coeficiente) de 1,5 dólares importados a Brasil sin arancel por cada dólar exportado en las mismas condiciones por la Argentina. La vigencia era hasta junio de 2020 tras lo cual se liberaba el intercambio. La Argentina proponía extender hasta 2023 el actual acuerdo sin cambios, mientras que Brasil insiste con que se flexibilice hasta liberalizarse completamente. Bolsonaro además presionaba por cerrar el acuerdo con Macri y no negociar con una próxima administración, la cual podría ser más firme en la defensa de la industria local de cara a esa integración. El acuerdo de libre comercio con la Unión Europea aceleró también los tiempos, aunque había plazo hasta mediados del año próximo.

El nuevo marco por diez años que establecieron Macri y Bolsonaro amplía de manera retroactiva para el período de 2015-2020 el cómputo de intercambio entre ambos países con un flex de 1,7 por ciento (era de 1,5), dado que no se pudo en esos años cumplir los parámetros. Las empresas que no cumplen actualmente el 1,5, con el nuevo esquema, estarán en regla. Entre 2020 y 2023, el Flex sube a 1,8 y, a partir de entonces, va creciendo cada dos años hasta llegar a 3. En la práctica, esto significa postergar por diez años el libre comercio.

“Habiendo firmado ya el LC con la UE, este acuerdo iría en el mis- mo sentido. Con lo cual surgirán más oportunidades o amenazas en función con lo que hagamos para mejorar la competitividad de verdad, con presión impositiva que no oprima a la producción local, con una continuación y profundización de las mejoras de infraestructura y con una modernización de las normas y convenios laborales, en línea con los países con los que se están firmando los acuerdos comerciales”, explicó Cantarella en diálogo con este diario.

El nuevo acuerdo bilateral regirá por diez años, pero flexibiliza los parámetros que regían desde 2015.

Las compras argentinas a Brasil cayeron hasta agosto 41,5 por ciento respecto de igual período de 2018.

Nota publicada en Página12 el 07/09/2019.

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