Por qué la crisis brasileña golpea tanto al sector automotriz local
14/03/2016

INDUSTRIA. En 2106 caerá 4% la producción de autos sobre 2015 y será 40% menor que el récord del 2011. Radiografía de una crisis profunda .

SECTOR PRODUCTIVO. Por qué la crisis brasileña golpea a la industria de autos argentina. Este año se producirán 525.000 unidades, 4% menos que en 2015 y un 40% por debajo del registro de 830.000 autos logrado en 2011.

Carlos Boyadjián ESPECIAL PARA CLARIN

La crisis económica en Brasil golpea a la industria automotriz desde hace casi dos años y todavía no hay signos de recuperación. Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), en los dos primeros meses de 2016 las exportaciones de autos, utilitarios y vehículos pesados a Brasil cayeron 62% en unidades, en comparación con el mismo período del año anterior. En todo 2015 los envíos a ese destino habían bajado 44,9%. El dato resulta aún más dramático si se considera que el vecino país captura el 82,6% de las exportaciones argentinas de la industria automotriz. A ésto hay que agregar que según información de ANFAVEA, la cámara que reúne a las terminales brasileñas, en febrero el patentamiento de autos importados registró en ese país un retroceso del 30% respecto de igual mes de 2015. Por su parte, las exportaciones de autos made in Brasil empezaron a tomar ritmo, pese a las alternancias del real que en marzo se revaluó hasta llegar a 3,65 unidades por dólar. Los 60.318 vehículos exportados en enero-febrero de 2016 representan una suba del 27% respecto del primer bimestre del año anterior.

En este escenario es clave lo que ocurra con el acuerdo automotriz que nuestro país tiene con Brasil y que vence el próximo 30 de junio. El punto central del entendimiento es el llamado "flex", según el cual porcada US$1,5 que se importa de Brasil, la industria argentina exporta US $1. De algún modo, este mecanismo permitió que aun en condiciones complejas como las actuales, el comercio bilateral mantuviera cierto ritmo. Pero empujados por la crisis económica que vive la mayor economía del Mercosur y por los potenciales beneficios que trae aparejado un tipo de cambio más competitivo, funcionarios y empresarios brasileños han dejado trascender la intención de avanzar hacia un acuerdo de libre comercio automotor.

Tanto el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Armando Monteiro, como el titular de ANFAVEA, Luiz Moan Yabilcu Jr., se mostraron a favor de llegar en un corto plazo a una liberalización del comercio sectorial. Reunidos en Buenos Aires a mediados de febrero, el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, y su par brasileño abordaron la cuestión, dejando finalmente para más adelante la liberalización del comercio automotriz, probablemente, instrumentado bajo un esquema gradual. El punto central es que el fin del acuerdo y la consiguiente liberalización del sector impulsarían las exportaciones brasileñas, pero además, modificarían el tablero en materia de inversiones futuras. En principio, por una cuestión de escala, Brasil resultará más atractivo para las empresas pero, además, ese país tiene un régimen de promoción de inversiones que desalentaría la llegada de capitales a la Argentina. Al respecto, Cabrera descartó que se libere el comercio automotor a mediados de año y enfatizó en la necesidad de que "haya equilibrio y se genere empleo en los dos países". Este encuentro fue la primera reunión bilateral sobre temas comerciales e industriales desde la asunción de Mauricio Macri. Ya está agendado para la segunda quincena de marzo comenzar con un cronograma de negociaciones bilaterales, que incluirá el acuerdo automotriz.

Recalculando

En diálogo con iEco, el titular de ADEFA, Enrique Alemañy, consideró que "éste va a ser un año de transición, con un impacto muy fuerte por los problemas en Brasil y la caída de exportaciones a ese país". En 2015 en Brasil se patentaron casi 2,6 millones de vehículos y, según el ejecutivo, "para este año se prevé que serán 2 millones o 2,2 millones". Pese a ello, Alemañy sostiene que el acuerdo automotriz del bloque sudamericano es clave, por lo que "se está trabajando para lograr mayor integración en el Mercosur, con una fórmula equilibrada en ambos países". Desde la industria fabricante de componentes y autopartes alzaron la voz en contra del fin del régimen de cupos vigente. "El sector autopartista no tiene absolutamente ninguna duda de que la liberalización es perjudicial", asegura Juan Cantarella, gerente general de AFAC. Explica que cada cuatro o cinco años las terminales deben hacer inversiones en nuevos productos, de modo que si se cayera el acuerdo vigente, a partir de 2020/21 "las inversiones en Argentina corren riesgo porque habría una tentación de producir desde Brasil". Por eso son muy importantes las señales que se dan. "Difícilmente se pueda hablar de libre comercio automotriz sin armonización de incentivos en algunos países y sin bajar ciertos costos laborales no salariales, como ART, impuestos provinciales y municipales, entre otras medidas", afirma Cantarella.

Gonzalo Dalmasso, analista de abeceb.com, considera que "en el acuerdo con Brasil no se abarcan cuestiones de fondo, sí hay una negociación del flex y se renueva por un año". Por su parte, Marcelo Elizondo, titular de la consultora DNI y especialista en comercio exterior, cree que "debería buscarse una renovación del acuerdo por más largo plazo", entendiendo que la renovación anual "no justifica ninguna decisión de inversión de las terminales". "Brasil tiene una gran capacidad ociosa y se si liberaliza el comercio puede afectar a la industria automotriz local", recuerda Dalmasso. Si bien para este año se espera una caída del mercado automotriz, en gran medida por la situación brasileña pero también por medidas macroeconómicas locales que dispararon los precios de los autos (devaluación, quita de retenciones a las exportaciones), el analista considera que "si Argentina vuelve a crecer 3 o 4%, el mercado comenzará a remontar en 2017".

La apuesta fuerte, sin dudas, es la diversificación de la producción y la apertura de nuevos mercados. Entre ellos, el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que ahora Brasil estaría impulsando con mayor fuerza, va en esa línea. "El acuerdo Unión Europea-Mercosur obligaría a las terminales a reconfigurar su negocio y su estrategia, por ejemplo a través de una mayor especialización", señala Elizondo. Allí, nuestro país tiene ventajas en el segmento de pick-ups y utilitarios, y debería alejarse un poco del segmento de autos más chicos. Enrique Alemañy reconoce que si bien ha mejorado la competitividad de la industria local, no obstante ello, "todavía no somos tan competitivos, en especial porque Brasil también devaluó su moneda". Frente a esto, cree que un camino es la integración para ganar en escala. "Tenemos que abrir nuevos mercados, avanzar en un acuerdo sectorial con Colombia, que tiene un mercado de 300.000 patentamientos anuales", se entusiasma. El convenio sería semejante al que el país andino ya tiene con Brasil, que contempla ciertos cupos sin arancel. Panorama incierto La crisis brasileña no afecta sólo las exportaciones sino a toda la cadena de valor. Para Dalmasso lo más preocupante es que "no se ve el fondo del pozo por la situación del mercado en Brasil".

Las terminales ya fueron recortando producción, para este año se espera unas 525.000 unidades, un 4% menos que el año pasado, lo que significará un desplome del 40% si se compara con el récord de 830.000 fabricados en 2011, recuerda Dalmasso. El escenario complejo se completa con la mirada de los dueños de concesionarias. Según datos de ACARA, en febrero pasado se patentaron 47.662 autos, 10,7% más que en igual mes de 2015, pero fuentes del sector reconocen que "un 4 o 5% es autopatentamiento de las concesionarias" (unos 4.000 autos). Con todo, se proyectan 550.000 a 580.000 patentamientos en 2016 "pero tenemos que ver cómo viene el año", advierten. Pese al salto en las ventas, en el sector reina la cautela. "Por la caída de exportaciones a Brasil este año va a haber una sobreoferta de autos en el mercado interno, porque las terminales mantienen sus planes de producción e hicieron un acuerdo con los gremios para no despedir personal", explica Rubén Beato, secretario general de ACARA. Con exceso de oferta y precios que vienen subiendo a razón 6-8% mensual en lo que va del año, el equilibrio se va a alcanzar "a costa de nuestra rentabilidad", se queja Beato.

Nota publicada en Clarín el 13/03/2016

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